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lunes, 5 de julio de 2010

Muebles Humanos o Fornifilia.



Es la transformación temporal de la parte sumisa por parte de su Amo en mueble. Es una técnica usada por algunos en el BDSM. Donde se puede mezclar bondage, humillación, y la utilización como “objeto” de la parte sumisa durante el juego de fornifilia, recalcando que no tiene voluntad, y será usado como solo un elemento inerte.


Al convertir la parte sumisa en mueble se puede manejar como un castigo (bueno, eso va en los gustos de ambos). Se exige inmovilidad absoluta, hasta se puede colocar en posiciones incomodas. El tiempo depende únicamente de su Amo, pero se debe recordar la circulación sanguínea, Se recomienda que este desnuda para poder verificar la circulación en caso de bondage, se recomienda no colocar mordazas en las primeras veces que se realice la técnica y para que la parte sumisa avise si esta presentando algún percance.

Es una técnica de bastante humillación al negarle su humanidad, a diferencia de los juegos de animales que pueden emitir sonidos como ladrar o dependiendo el rol animal que estén realizando.


Puede ser cualquier tipo de mueble, mesa, silla, lámpara, candelabro, perchero, reposapiés, bandeja, alfombra, de cenicero, caneca, lo que el Dom desee.

Algunos Dom que les gusta el scat, utilizarían a sus muebles humanos como WC o como papel higiénico junto a el WC, para realizar su limpieza con la lengua.

Algo importante es tener en cuenta el peso de las cosas que se pondrán para que la parte sumisa no se canse pronto.


Ya va en la imaginación de cada Amo.

Algo importante recordar y que no sobra decir es que no debemos olvidar nunca la seguridad de la parte sumisa, es el bien más preciado, y cada sumiso es distinto en forma física y mental, para algunos puede ser muy humillante, y para otros placentero, pueden adicionar cosas como por ejemplo plug anales, bolas chinas, vibradores, y etc, etc.

sábado, 3 de julio de 2010

Simplemente Hoy

Hoy, como uno de esos tantos días en que la inspiración no aparece, en que no sabes en que posición estas, si eres lo suficientemente humana, o lo suficientemente sumisa, o lo suficiente BDSM, o andas entre las líneas "vainilla", he tomado hoy un libro no precisamente BDSM), y lo he releído tal vez por una 10ma vez, en que los caminos me llevan por un mundo que fue tocado por etruscos, por los romanos, por los Medici, y quien sabe que más personas lo caminaron durante siglos, tratando de llevar lo más cerca mi imaginación, de intentar sentir cada escena en que una persona recogía con sus manos las olivas, deleitándose con ese olor embriagador, y vuelvo al presente, a el ahora, en que miro mi propia historia y me pregunto ¿será tan mágica como las conquistas en Italia?.

Así que decido adentrarme en el camino de nuestra historia, que magia tienen aquel primer barrio en Bogotá (para los que no les suene la ciudad, esta en Colombia), mirar sus nombres de calles y encontrarme con la Calle de la Agonía (y no dudo que lo sea, tiene que uno subir empujado por un burro), caminar calles en piedra en que me agacho y toco las que tengo a mi alredor, llegando a el punto de parecer loca y que un policía se me acerque y me pregunte si estoy bien, a lo que le respondo que "estoy buscando mi historia" y me hace la cara de esta loca y se aleja de mi hablando a cuchicheos con su compañero. Permanezco allí y el olor de un chocolate santafereño (así se le llamaba antes a los bogotanos, santafereños, por aquello de que la ciudad ha cambiado de nombres como de alcaldes, Ilustrísima ciudad de Santa Fe de Bogotá), con queso derritiéndose.

Me acerco a la casa de donde emana tan esplendido olor y me quedo momificada en el tiempo, toco las paredes de aquella casa de casi 300 años, pintada con colores fuertes, y me imagino quien seria la persona que coloco el primer ladrillo (¿construían con ladrillos o con piedras?).

Sigo camino, me encuentro puertas inmensas, bellamente labradas, artesanos verdaderos, no como los actuales que es a punto de moldes (aunque aun existen artesanos puros, pero están bien perdidos), recorro con mis ojos, mi manos tocan todo lo que encuentro. Recuerdo que traje a mi Amo por acá, casi resultamos colados en una casa, pero no pudimos entrar jejejjejej. Y llego a donde le di a probar por primera en su vida, lo que hacían los primeros nativos que encontraron los "conquistadores" españoles, la chicha, el licor fabricado con maíz, me imagino las borracheras que se pagarían los chibchas con esto, pedí poco, no quería dejar a mi Amo en coma jejejejjejeje, y trato de evitar al máximo tomar mucho, se lo que me ocasiona, uno de los dos debe estar racional jajajajajaja.

Es curioso, llegan turistas, son unos pobres españoles (si, pobres, porque con es mano de chicha que pidieron, los tendrán que llevar arrastrando jajajajjajaja), y les permiten el ingreso a la casa y me digo para mis adentros. "por que no", así que como buena colombiana que se respete y con la debida autorización de la dueña de casa, nos metemos a la cocina jejejjej, y encuentro que si me se mi historia, más de lo que yo creía.

Tal vez no tenga la magia de las conquistas de los romanos, o de los griegos por el mediterráneo dejando a su paso barcos hundidos con ánforas, o las pirámides egipcias con mas de 6000 años, o un Japón con su elegancia ante los rituales; pero si, tengo mi historia, de leyendas como El Dorado, de un museo repleto en piezas de oro pre-colombinas (será que España nos devuelve alguito de lo que se llevaron? o estaré perdiendo mi tiempo pensando en esto?), de sitios donde aun se encuentra coral después de ser el mar de Tetis (hace unos solos añitos atrás, o de los humedales donde solo encuentras especies únicas de Colombia. O su caótico caos por la construcción de vías para mejorar la ciudad y que debajo se hallaron un puente que solo llevaba 200 años para ser desempolvado y recordarnos que tenemos una historia increíble por contar diariamente.

 

viernes, 2 de julio de 2010

El Trono de la Reina o Facesitting

Es la práctica sexual que comporta el uso de la cara, boca, nariz y lengua masculina, y sustituye a la penetración para el deleite y clímax de la mujer dominante. Esta práctica sitúa al hombre en una posición absolutamente servil, bajo las nalgas y entrepierna de la mujer; ella se sienta en su cara o atrapa su cabeza entre sus muslos. Todo el evento está dedicado al placer de la mujer y a la provocación de sus orgasmos, durante el tiempo que desee. El placer o el dolor del hombre, su satisfacción o frustración, deseos o temores, quedan relegados por su avidez por complacer a quien le domina: el clítoris, la vulva, los labios y la vagina de la mujer reclaman su servicio, y se convierten en el centro absoluto de su dedicación.

Esta apasionante y deliciosa practica sexual tiene una ancestral y tradicional historia. Algunas damas de las dependencias medievales tenían pajes cuyo deber consistía en proporcionarles “servicio” por medio de su boca, labios y lengua bajo sus faldas, mientras sus maridos estaban ausentes, permaneciendo así técnicamente fieles, puesto que solo se consideraban como infidelidades las relaciones sexuales con penetración. Más de un joven tuvo su primera experiencia sexual con la cabeza bajo el trasero de su señora, la cual cabalgaba vigorosamente la cara de su siervo. Muchas jóvenes, todavía vírgenes, disfrutaban de sus orgasmos mediante las bocas de algunos de sus siervos masculinos, así se iniciaban en la experiencia de la sexualidad.

En las antiguas cortes chinas, se elegía un esclavo masculino bien entrenado, de larga lengua, para ser usado por las féminas de la realeza y las damas de la corte, quienes hacían uso de su esclavo con tanta naturalidad como si de ir al servicio se tratase. El esclavo era convocado, follado en su cara, y una vez cumplía su cometido se le ordenaba abandonar la estancia. En el Japón antiguo, los prostíbulos solían disponer de varones cautivos para que sus clientas femeninas pudieran disfrutar de este servicio. Viejos dibujos hindúes de corte pornográfico reflejan escenas parecidas, con mujeres en bata, en gráfico éxtasis, montando una cara masculina al tiempo que observan su gran erección.

En la antigua Persia, se construyeron ingeniosas sillas en las que la cara del hombre reemplazaba al centro del asiento. Así, las damas podían remangarse sus túnicas, sentarse, cubrir el “escenario” con sus ropajes, y con suaves movimientos disfrutar de delicados y privados orgasmos incluso cuando había gente presente. La construcción de asientos de este tipo, para disfrutar con comodidad, y por períodos más prolongados, de los placeres de esta práctica tuvo continuidad en otras sociedades y momentos históricos. Sabemos que ciertas cortesanas francesas diseñaron e hicieron construir “tronos” de esta clase, que se colocaban en la habitación para el baño o en el mismo dormitorio de la señora.

Las características de estos muebles no eran complejas: en la madera acolchada, donde reposaba la dama, existía un agujero de varios centímetros de diámetro. El trono era lo suficientemente amplio como para permitir que, por una abertura en forma de arco practicada en el frente, varios centímetros por debajo del nivel del asiento, entrara la cabeza y hombros del siervo escogido. Otra abertura similar en la parte posterior, en la parte baja del amplio y cómodo respaldo, permitía que el siervo pudiese variar la posición que mantenía para complacer a su señora cuando ésta lo requiriese. Parece que el placer proporcionado por la lengua del siervo sobre los labios y el clítoris de la vagina del AMA podía prolongarse durante mucho tiempo, y conducirla al éxtasis por medio de un encadenado de orgasmos. La difusión del placentero descubrimiento del trono parece que animó a otras damas de alta alcurnia de toda Europa a ordenar la construcción y colocación de muebles similares en sus aposentos para la práctica de semejantes deleites.

En el Occidente de la época victoriana, y sin mobiliario específico conocido, algunas señoras y niñeras enseñaban a los jóvenes que tenían bajo su autoridad como satisfacer su entrepierna con el uso de la lengua. Muchos de esos jóvenes, asustados y acobardados, pero también excitados, descubrieron allí por primera vez las partes íntimas de la SEÑORA, y sintieron la presión de unos muslos de mujer que les dominaban aprisionando sus cabezas. Esta práctica se encubría en ocasiones como un castigo, y habitualmente se acompañaba de una buena azotaina. El Trono de la Reina se convertía también así en un método de disciplina y corrección. La institutriz impartía la orden de la forma altiva e inflexible que resultaba habitual, se levantaba aquellas voluminosas faldas y enaguas, y sus nalgas descendían hasta la cara del joven, quien debería esforzarse de la mejor manera posible para que la señora alcanzara el orgasmo de forma satisfactoria, si no quería sufrir una severa azotaina por medio de la vara o la fusta.

Es conocido que esa práctica llegó en algunos casos también a las dependencias de la servidumbre, donde algunos de los siervos jóvenes bien podían acabar con su cabeza atrapada bajo las faldas de las criadas de la casa con mayores tendencias dominantes.

Como se ve, esta forma de plasmar la dominación femenina tiene una larga historia, aunque ligada a las posibilidades que les proporcionaba la sociedad estamental a las damas de las clases altas. La historia no ha reflejado casi nunca las actividades íntimas de las clases populares, así que desconocemos si esa actividad era practicada por algunas mujeres de clase baja, pero parece lógico pensar que en algunos casos la mujer dominante pudiera utilizar a su marido para su disfrute su sexual de esta manera. Especialmente, cuando comprobamos la notable extensión de esta práctica en la actualidad entre las parejas que practican la dominación.

Desde el punto de vista hetero, y si se trata de un hombre que disfruta dando sexo oral, esta práctica resulta absolutamente excitante, combina grandes dosis de erotismo, lujuria y sumisión. Como juego previo y aún con las braguitas puestas pone a cualquiera a más de mil, si además usamos unas esposas para que sólo pueda emplear sus labios y la lengua pues se me acaban las palabras

Con la suficiente higiene y si lo queremos probar, también es una buena postura para practicar el beso negro, es decir, estimular con nuestra lengua el ano de nuestra pareja, en tal caso mucho mejor si se coloca de espaldas. En el caso de estar de espaldas, esta postura suele llevar al mítico 69, ya que queriendo o sin querer fruto de la excitación una acaba masturbando y dando sexo oral a la persona que está tumbada.

Mientras se realiza esta práctica, tanto la mujer puede masturbar a su pareja o ir cambiando la presión que ejerce con sus piernas sobre el que está debajo. La sensación de libertad y la introducción de la lengua en la vagina provocan que esta práctica sea muy placentera para ambos sexos.


jueves, 1 de julio de 2010

Códigos de Colores


Estas señales pueden parecernos a los latinoamericanos algo...  sorprendente. Pero están basadas en la situación específica de la BDSM en la escena angloamericana, y fundamentalmente en la necesidad de:
  • Saber rápidamente sí la otra persona comparte afición.
  • Imposibilidad de interactuar con normalidad en público, como sucede en Europa o en Sur América.
  • La existencia de una gran mayoría de "jugadores", sin tiempo, capacidad ni ganas de buscar relaciones estables. Se pretende la sesión rápida, dos horas de escenario y listo.

En la escena angloamericana, sucede que en los locales bdsm afamados, se pueden reunir en un fin de semana 800, 900 personas, en su mayor parte absolutamente desconocidas entre si. Las posibilidades de ínter actuación, son muy limitadas: cualquier situación de sexo explicito o semiexplicito, especialmente de tipo SM, y especialmente si en el local se consume alcohol, es un riesgo de tipo penal. Queda por tanto la escenificación, los ropajes atrevidos y fantasiosos... y los códigos de color en el vestuario.

Aún estamos lejos de la franja europea para llegar a donde están hoy, en punto libertad de interacción, práctica real, relaciones personales, etc.

No, definitivamente, no es el escenario que deseamos para la BDSM hispana. Es gracioso lo de los pañuelitos de colores... pero seguiremos prefiriendo el mirar a los ojos a la otra persona, escucharla, hablarla, y si realmente nos parece la persona ideal para compartir con nosotros ese delicado y complejo mundo, levantarnos, tomarla de la mano y susurrarla y decirle: "ven".

A mi personalmente me daría en extrema pereza aprenderme cada uno de los colores de pañuelitos, y pensar que cada persona que lleve un pañuelo de tal color desea esto o lo otro, sin que la persona este enterada de lo que supone colocarse un color, así que preferirían andar desnuda de llegar a saber sobre esta particular lista navideña de colores. Y eso me implicaría entonces como Switch que preferiría mejor andar desnuda (y mi Amo andaria enojadisimo de verme en bolas jejejjejejeje) con el riesgo de que me arresten por presunta violación a la moral jejejejeje, a colocarme uno de mis atuendos favoritos como el color rojo o el azul o el negro, ya que si alguien se toma la molestia de aprenderse esta lista, empiece a perseguirme como desbocado ajjajajaja y que se pueda ganar a riesgo suyo un pequeño golpe en los testículos.


Código color
A la Izq.
A la Der
Azul Suave
Desea ser lamido/a
Le gusta lamer
Azul Intenso
Busca 69, activo/a
Busca 69, pasivo/a
Azul Medio
Policía
Pasivo/a, busca policías
Coral
Desea ser lamido anal.
Le gusta lamer anal
Azul Navy
Activo anal
Pasivo/a Anal
Azul Pastel
Le gusta torturar sexos
Busca ser torturado/a
Rojo
Fisting activo
Fisting pasivo
Rojo y
Negro
Fisting suave, activo
Fisting suave, pasivo
Suave Rosa
Usa Dildos
Le gustan los dildos
Rosa Fuerte
Tortura senos/ pezones
Desea ser torturado/a
Suave Rosa (Lesbianas)
Acaricia senos
Desea caricias senos
Marrón (Lesbianas)
Busca mujer menstr.
Mujer menstr.
Azul (Lesbianas)
Suave SM activo
Suave SM pasivo
Rojo
Negro (Lesbianas)
Le gusta lamer
Le gusta ser lamida/o
Dorado(Lesbianas)
Cortar
Le gusta ser cortado
Fuerte Rojo(Lesbianas)
Usa Dildos
Le gustan los dildos
Marrón
Cortar
Le gusta ser cortado
Pardo
Le gusta morder
Desea ser mordido/a
Negro
S&M duro, dom
S&M duro, sum
Gris
Bondage activo
Bondage pasivo
Piel
Bestialismo activo
Bestialismo, pasivo
MarrónClaro
Rimmer
Rimmee
Magenta
Lame mis orificios
Deseo lamer orificios
Violeta
Coloca piercing
Desea piercing
Lavanda
Le gustan Drags y trans
Drag Queen o trans
Amarillo
Lluvia dorada, da
Lluvia dorada, recibe
Amarillo Palido
Le gusta escupir
Le gusta ser escupido/a
Amarillo Mostaza
18 o más ctm.
Tiene cabida grande
Dorado
2 buscan a 1
1 busca a 2
Naranja
Cualquier cosa
Nada de momento
Crema
Se corre fuera
Le gusta tragarlo
Óxido
Jinete  activo
Pony  pasivo
Fusia
Spanker activo
Chico/a malo/a
Verde Fuerte


Verde Oliva
Militar activo
Pasivo,busca militar
Verde Militar
Papaito
Chico
Marrón Oscuro
Escatología, activo
Escatología, pasivo
Marrón Franjas
No circuncidado
Desea no-circuncidados
Marrón Satinado
Circuncidado
Le gustan circuncidados
Carbón
Látex, dom
Látex, sum
Melocotón
Busca sum- sobrepeso
Sum con sobrepeso
Gris Fuerte
Dominante
Le gustan dominantes
Blanco
Desea una paja
Hace pajas
Rojo/
Blanco 
Afeita
Le gusta ser afeitado/a
Negro/
Blanco 
Le gusta sum negro/a
Le gusta dom negro
Marrón/
Blanco 
Le gusta sum latino/a
Le gusta dom latino
Amarillo/
Blanco 
Le gusta sum asiatico/a
Le gusta dom as.
Blanco Hueso
Le gusta sum blanco/a
Le gusta dom blanco
Plata Brillante
Folla celebridades
Celebridad
Dorado Brillante
Busca sum musculoso/a
Busca dom musculoso
Bronce
Le gusta usar cigarrillos
Le gustan los cigarrillos
Osito
Da mimos
Recibe mimos
Muñeca
Pollito
Busca pollito
Bolso Z
Tiene drogas
Desea drogas
Klenex
Huele
Le gusta oler
Mosquitero
Busca sum para sexo al aire libre
Busca dom para sexo en aire libre